Sorrento fue llamado así por las sirenas de la mitología griega, que llevaron a Ulises a la costa, animándolo a que se estableciera. Ahí de pie y orgulloso del acantilado, bordeado por plantas de cítricos que miran al mar, el pueblo retiene desde sus orígenes Griegos, la misma distribución en sus calles, diseñadas para aprovechar al máximo la luz del sol sin perder la briza refrescante del mar.
Sorrento es el lugar donde muchos se hospedan para explorar Costa Amalfitana, sería una pena no pasarse un día o dos para disfrutar de la cordial y animada atmósfera Sorrentina. Sea de día o de noche, aquí se puede gozar lo que es la verdadera Dolce Vita a la italiana.
El corazón del pueblo se encuentra en la Via San Cesareo, aquí todos los turistas se aglomeran alrededor de las tiendas de suvenires que venden de todo, desde artesanía local y manteles bordados, hasta el licor de fabricación local - el Limoncello. Lejos del tumulto también podrá encontrar elegantes boutiques de diseñadores, restaurantes de altura mundial, panaderías artesanales, pizzerías y heladerías para tentar a todos los gustos.
El pueblo es el hogar de muchas iglesias históricas, monasterios y palacios, cada uno de ellos con un legado histórico único, que reflejan la cultura ecléctica de las comunidades de los alrededores. Los tours harán generalmente una parada en el Palazzo Veniero del siglo XIII, la Catedral Romanesca, la Basílica de San Antonio y las ruinas griegas del muro de defensa. El pueblo también se enorgullece del Claustro de San Francisco, que data del siglo VIII.
Le recomendamos igualmente un paseo por el Museo Arqueológico de la Península de Sorrento y el Museo Correale, descrito por muchos como “el museo de provincia más hermoso de Italia”.
El puerto de Sorrento, Marina Grande, estuvo una vez separado del pueblo por unas puertas, sólidamente construidas para proteger a los habitantes de los asaltos de los piratas de Saracen.
La comunidad pesquera de Sorrento es numerosa y existe una gran variedad de restaurantes donde se sirve deliciosa comida de mar, a menudo mostrando en sus puertas, la mejor pesca del día.
Los barcos y ferris a Capri salen con frecuencia de la Marina Piccola, y realizan un mayor número de viajes durante el verano. Para evitar las largas colas, le aconsejamos reservar sus boletos con tiempo. Y aunque parezca un tanto tonto decirlo, le recomendamos mirar la hora de regreso del último barco! |