Sudáfrica atesora algunos de los paisajes más bellos del mundo y, para sorpresa de muchos, disfruta de una excelente infraestructura que permite al turista conducir de manera autónoma hasta casi todas las regiones del país, incluido el espectacular Parque Nacional Kruger.

Los más escépticos siempre pueden optar por unirse a un safari guiado a su llegada al parque o reserva que deseen. No obstante, cada vez más turistas prefieren hacerlo a su aire, con las ventajas obvias que ello implica: realizar un safari en coche propio puede ser la opción más económica y flexible para visitar el país. Además de poder viajar a su ritmo y planificar su itinerario independientemente, ¡tendrá garantizado un asiento con las mejores vistas!
Aún así, no pierda de vista que la madre naturaleza es por definición indómita ¡y en las zonas más salvajes rara vez respetan las normas de seguridad e higiene! Por ello, deberá observar una serie de precauciones que le permitirán disfrutar de un viaje seguro y placentero.
- Planifique su itinerario con antelación
- Si desea participar en un safari guiado en determinados parques y reservas, lo mejor es planificarlo con tiempo y reservar su plaza, especialmente durante la temporada alta
- Una vez dentro de los parques, únicamente salga de su vehículo en los puntos indicados
- Pare para tomar su picnic únicamente en los puntos indicados. La mayoría de ellos cuentan con unas instalaciones excelentes y unas vistas fabulosas
- Una vez dentro del parque, siga las rutas señalizadas
- Tenga precaución con los animales y ¡no espere que respeten las normas de circulación!
- Asegúrese de que dispone de suficiente combustible para su viaje
- No deje comida en su vehículo sin supervisión
- No dé de comer a los animales salvajes
- No juegue con los animales salvajes ni los acorrale, ya que pueden responder de forma impredecible
- Asegúrese de llevar todas las vacunas necesarias y consulte con su médico acerca de los tratamientos contra la malaria
- Siempre es aconsejable llevar agua para utilizarla en su vehículo en caso de que se caliente
- No olvide su teléfono móvil, y recuerde tenerlo cargado ante cualquier emergencia
- Lleve una linterna
- Consulte y recuerde los horarios de apertura y cierre de puertas de los parques
- Dentro del Parque Nacional Kruger el límite máximo de velocidad es de 50 Km/h en caminos asfaltados y de 40 Km/h en pistas de tierra
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Itinerario para viajeros independientes
Comience su viaje en Johannesburgo, el centro económico y cultural de Sudáfrica. Es en esta parte del país donde en 1886 se descubrieron las minas de oro más valiosas del mundo, que fueron el foco de las luchas del Apartheid que dominaron la vida del país en las décadas de los setenta y los ochenta. A lo largo de los años la ciudad ha experimentado profundas renovaciones, y el Johannesburgo actual poco tiene que ver con el de aquella época oscura.

Para los más intrépidos, el parque de atracciones de Gold Reef City, situado al sur del distrito central de negocios de Johannesburgo a poca distancia de la autovía M1, ofrece una divertida excursión de día. En este parque, que se encuentra sobre el emplazamiento de una mina de oro, el personal viste trajes de la década de los ochenta del siglo XIX, y el diseño de los restaurantes y otras edificaciones recrea la historia de Sudáfrica de este periodo.
En este lugar podrá visitar también el Museo del Apartheid. El museo, que fue construido en 2001, transporta al visitante por un viaje histórico que abarca desde los comienzos del Apartheid hasta la época actual de la mano de diversos objetos, fotografías, películas y charlas breves.

A continuación, diríjase hacia el norte por la N1 desde Johannesburgo hasta Pretoria.
Pretoria, también conocida como la Ciudad de las Jacarandas por sus numerosos árboles de flores púrpuras que flanquean sus calles, es el antídoto ideal contra el ajetreo de Johannesburgo. Aquí podrá admirar edificios históricos, pasear por tranquilos parques y visitar interesantes museos. Los Jardines Botánicos, los Edificios de la Unión, el Museo del Pionero y el Parque de la Libertad de Pretoria bien merecen una visita.
Para reencontrarse con el bullicio de la ciudad moderna diríjase al mercado Hatfield Market, uno de los centros de compras más populares de Pretoria gracias a sus más de 200 puestos donde podrá adquirir distintos artículos y objetos de artesanía.
El Museo Tranvaal, actual "residencia" de la Sra. Ples, un fósil encontrado en la Cuna de la Humanidad (Cradle of Mankind) en Sterkfontein, figura en la mayoría de las rutas turísticas (si tiene tiempo para improvisar en su ruta, le recomendamos que visite la zona oeste de la ciudad, desde donde podrá apreciar una parte de la Cuna de la Humanidad: un valle pantagruélico de 47.000
hectáreas de gran interés arqueológico. En la actualidad se sabe que estas cuevas albergaron actividad humana hace más de 3 millones de años, y de la zona procede nada más y nada menos que el 40% de los fósiles de ancestros humanos encontrados en la región).
Desde Pretoria, tome la N4 en dirección este hacia la famosa Ruta Panorama, a través de Middleburgo y Lydenburgo.
Desde Lydenburgo, diríjase al Descanso del Peregrino (Pilgrim’s Rest), en la provincia de Mpumalanga. Esta pequeña ciudad, prácticamente intacta desde la época de la fiebre del oro que esta región presenció de 1880 a 1915, es todo un monumento histórico de uno de los muchos asentamientos que rodean las minas. Los visitantes pueden buscar su propio oro en el Museo Nacional del Oro.
Conduzca hasta Graskop (un animado centro turístico situado en el borde de la escarpadura de Drakensberg) y luego hacia el norte a través de la R534 y la R532 a lo largo de la reserva natural del Cañón del Río Blyde, donde habitan las cinco especies de primates de Sudáfrica.

No deje de visitar el vecino Pináculo (Pinnacle): una gigantesca columna de cuarzo que surge de las profundidades de un frondoso cañón.
A escasa distancia de aquí encontrará uno de los puntos más destacados de su itinerario: la Ventana de Dios (God's Window), un ilustrativo nombre que sin embargo no alcanza a describir la asombrosa belleza del paisaje. Los visitantes pueden acercarse al abismo del acantilado para embeberse de las dramáticas vistas de las llanuras de Lowyeld, salpicadas de cañones, cascadas y formaciones rocosas.
De vuelta a la R532, pasará junto a las Cataratas de Berlín (Berlin Falls), donde el río Blyde se une al Treur, y a los Baches de la Suerte de Bourke (Bourke’s Luck Potholes), una increíble formación geológica en la que se puede apreciar la erosión que las aguas han causado sobre las rocas rojas y amarillas tras miles de años. Cerca de esta zona se encuentran las Tres Rondavels (Three Rondavels), también conocidas como las Tres Hermanas: tres grandiosas espirales de roca que se elevan desde las distantes paredes del cañón. Desde aquí también disfrutará de unas excelentes vistas sobre el embalse de Swadini.
De nuevo en la R36, conduzca por la provincia de Limpopo en dirección a la pequeña localidad de Hoedspruit, que descansa a los pies de las montañas Klein Drakenberg. A pesar de ser una localidad esencialmente agrícola, en los últimos años Hoedspruit se ha convertido en un destino turístico bastante popular por su proximidad al Parque Nacional Kruger.
No podrá irse de esta región sin visitar el Centro de Especies Protegidas de Hoedspruit